En un país como el Perú, donde el 80% de las empresas formales son micro y pequeñas (mypes), el acceso al financiamiento sigue siendo uno de los mayores retos para los emprendedores. Muchas de estas empresas enfrentan dificultades para acceder a créditos bancarios debido a la falta de historial crediticio, garantías o simplemente porque recién están empezando y aún no cuentan con estados financieros sólidos.
En este escenario, el factoring o adelanto de facturas se ha convertido en un mecanismo financiero altamente beneficioso. Entre enero y mayo de 2025, las operaciones de factoring en el Perú superaron los 20,000 millones de soles, registrando un crecimiento del 23.5% respecto al mismo periodo de 2024, según el Ministerio de la Producción (Produce). Estas cifras reflejan la consolidación de este instrumento como una alternativa real para obtener liquidez de manera rápida, segura y sin endeudarse.
El factoring, también conocido como anticipo o descuento de facturas, permite que una empresa convierta en dinero inmediato aquellas facturas que todavía no han sido pagadas por sus clientes. Es decir, transforma las ventas a crédito en liquidez inmediata, evitando la espera de 30, 60 o más días por el pago.
A diferencia de los préstamos tradicionales, el factoring no genera deuda, no requiere garantías reales ni personales y no afecta el historial crediticio del emprendedor. La evaluación se centra en la solvencia del cliente que pagará la factura, y no en la empresa que la emite, lo que facilita el acceso al financiamiento incluso para negocios jóvenes o con poco respaldo financiero.